Juan Cruz ha dicho de él que era de una raza antigua de periodistas: "Sabía que lo que vale tu firma es por lo último que has escrito, y él escribía siempre, como si le estuviera esperando una urgencia como la que ahora, indefectiblemente, le ha dejado ya en la memoria y sin escritura. Agosto y sin Umbral para siempre".
Nos ha dejado un articulista genial. Empezó en El Norte de Castilla, de la mano de Miguel Delibes, y desde entonces ha estado 40 años escribiendo en periódicos. Mis primeras columnas como lector fueron aquellas que publicaba en El País, en su Diario de un snob. Humor, ironía, gran manejo del lenguaje y brillantez literaria tanto en su faceta de periodista como en la de escritor. Adiós, maestro.
Bob Woodward y Carl Bernstein, los periodistas de The Washington Post que destaparon el escándalo Watergate, que obligó a Richard Nixon a renunciar a la presidencia de Estados Unidos, tendrán una réplica de cera en el museo Madam Tussaud de Washington.
¿Dónde colocarán estas figuras? Puede que en la sección dedicada al cine, junto a las de los actores que también les dieron la réplica en el mundo del celuloide. O puede que en la de personajes celebres, al lado de su querido presidente Nixon. Parece que esta última es la hipótesis más probable: no que estén al lado de Nixon, sino que figuren en la galería de personajes ilustres.
No creo que haya muchos periodistas que puedan alardear de tener una figura de cera en algún museo. Para ser sinceros, no sé si eso es un mérito del que se pueda alardear. A mí no me gustan las figuras de cera. Raras veces reflejan adecuadamente al personaje al que representan y tienen un aire inquietante, a veces sobrecogedor.
En España son los deportistas, los toreros y los cantantes los personajes predilectos para elaborar moldes con esa sustancia blanda y amarillenta. No conozco ninguna figura de cera de periodistas españoles, aunque alguien puede sacarme de mi error.
El diario británico The Guardian publicó hace poco una información en la que conocidos músicos -algunos, otros no tanto- se permitían el lujo de cuestionar la calidad de una serie de discos considerados de culto en el mundo del pop-rock. Estos improvisados críticos despreciaban trabajos como el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de Los Beatles; L.A. Woman, de Los Doors, o Nevermind, de Nirvana.
A modo de ejemplo, el cantante y guitarrista de The Kooks, Luke Pritchard, dice de Pet Sounds, de Los Beach Boys, que es un disco flojo y que no merece mucho la pena. ¿Lo habrá escuchado? ¿A qué viene semejante atrevimiento? En fin, si no le gusta, peor para él. Eso sí, el líder del grupo inglés salva de la quema la canción God Only Knows. Algo es algo. Por cierto, abajo se la dejo para que la escuchen.
La prensa publica hoy una entrevista a Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional, en la que la escritora asegura sentirse satisfecha de que cada vez se vendan menos periódicos.
La entrevista, recogida por Servimedia y de la que se han hecho eco en sus páginas El País y Abc, ha sido comentada en alguna tertulia matinal -yo he escuchado la de la Cadena Ser- donde la directora de la Biblioteca Nacional no ha salido muy bien parada.
En un principio, parece un disparate que alguien que desempeña un puesto de la relevancia de Regás pueda alegrarse de que en España se vendan cada vez menos periódicos. Quizá resulte muy ilustrativo -o no tanto- conocer la argumentación que emplea para llegar a esa conclusión: "Los grandes logros sociales de este Gobierno se venden mal porque la prensa no es del Gobierno. Todos van a favor de la oposición. Afortunadamente, cada vez se venden menos periódicos".
Reconozco también que puede parecer otro dislate afirmar que en España toda la prensa está a favor de la oposición. En fin, si a alguien le interesa conocer la polémica entrevista en su versión íntegra y original aquí la puede consultar.
El realizador italiano Michelangelo Antonioni ha muerto. En 1966 rodó Blow up, una película basada en el cuento de Julio Cortázar 'Las babas del diablo', que al año siguiente obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes. El largometraje, que recreaba el Londres de los años sesenta, contaba con una aparición estelar de Los Yardbirds. Yo les traigo aquí otra magnífica pieza de este grupo británico. ¿Adivinan quién es el guitarrista? Seguro que sí.
Hoy, 31 de julio, he recibido en mi buzón de correo el número de junio de la revista Periodistas [fape], que contiene una entrevista con Manu Leguineche escrita por Marisa Ciriza. Destaco algunas reflexiones de este reputado corresponsal de guerra y extraordinario jugador de mus:
"Los periódicos, hoy, lo mismo te dan información que regalos. Y en cierto modo es una desnaturalización del oficio. El oficio es por el beneficio. Y esto suena a rendición. Yo creo que la galaxia Gutenberg está tocada del ala".
"Hoy parece que la profesión es un toma el dinero y corre. Yo les diría a los jóvenes, primero, que leyeran periódicos, cosa que muy poca gente hace, eso me ha parecido siempre fundamental. Y a los veteranos que no caigan en el pesimismo, que persistan en lo que les quede de optimismo, de curiosidad, y que no se dejen caer en el abatimiento en que a veces caen porque no son muy felices. Y es que no pueden serlo en esas condiciones".
"En mis tiempos todo era más romántico. Bebíamos un poco demasiado y no cuidábamos tanto las frases y los detalles. Llevábamos una vida más descuidada. Pero no era el peor periodismo. Hoy el periodismo se ha helado un poco. Es más artificial, demasiado ordenado".
Hace algún tiempo les presenté a este buen amigo. El hombre que más sabe de Radio España Independiente, más conocida como La Pirenaica, la emisora clandestina del PCE que dejó de emitir hace treinta años.
Me consta que algún lector de esta bitácora está interesado en el tema y por eso les sugiero que lean este reportaje publicado por la revista Tribuna, el órgano de expresión de la Federación de Servicios y Administraciones Públicas (FSAP) de CCOO, en su número del mes de julio.
Las tertulias políticas de la radio están de capa caída y en ellas se banaliza y frivoliza sobre los principales temas de actualidad. Son reflexiones -que yo también suscribo- de Iñaki Gabilondo, expuestas durante su participación en los cursos de verano de la Universidad Complutense, en San Lorenzo de El Escorial.
Considera el veterano periodista, según leo en una información de la Agencia Efe recogida por El País, que esas tertulias se han convertido "en el altar mayor donde se oficia la misa de la polémica política" y han propiciado que las emisoras queden "marcadas y etiquetadas", con la consiguiente pérdida de credibilidad.
¿Y a quién corresponde arreglar este desaguisado? Es verdad que los contertulios, en su gran mayoría, son cada vez peores, chillan mucho y argumentan poco, ofrecen pocas claves y se limitan a repetir o a refritar las tesis que ya reproducen los periodicos. ¿Qué aportan entonces las tertulias a la audiencia? ¿Confieren prestigio a los medios que las programan? ¿Qué criterios se siguen al escoger a los invitados? ¿Qué se espera de ellos? ¿Conocen ejemplos de buenas tertulias? Por favor, manden sus respuestas.
Pues ya que estamos... Ahí va una más de estos chicos. Por cierto, Jack Bruce (Cream) ingresó en esta banda en 1965 para tocar el bajo y un año más tarde le reemplazó Klaus Voorman, el diseñador de la portada Revolver, de Los Beatles.
Al final, dos entradas seguidas dedicadas a Bob Dylan. Igual no me cae tan mal. Creo que esta canción también merece la pena. Es de la película The last waltz, de Martin Scorsese. Si están Eric Clapton, Neil Young, Van Morrison y demás no puede ser mala.
Es un "mito viviente" de la historia de la música popular y el "faro de una generación" que tuvo el sueño de cambiar el mundo. Por estas y otras razones Robert Allen Zimmermann (Duluth, Minnesota, EEUU, 1941) ha obtenido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Se embolsará 50.000 euros y recibirá una estatuilla de Miró. No sé si eso es mucho o poco para un tipo tan raro como él. Nunca me gustó mucho, ni él ni su música, aunque admito que tiene alguna pieza extraordinaria. Desde que se convirtió al cristianismo puede que tenga más fácil llamar a las puertas del cielo. La canción figuraba en la banda sonora de Pat GarretT y Billy The Kid (1973), que Dylan, que también hacía un pequeño papel, se encargó de componer. Imágenes violentas de un western pelín plúmbeo de Sam Peckinpah.
Por fin llegó el día. Mi amiga Marisol Castro recibió, de manos del Príncipe Felipe de Borbón, el premio Luis Carandell a la mejor cronista senatorial.
En su breve intervención para agradecer el galardón, Marisol dijo que se siente plenamente identificada con el Senado por su trabajo "callado, reflexivo y menos mediático" que el del Congreso, pero no por ello "menos valioso e interesante".
También hizo un elogio del trabajo de los redactores de las agencias de noticias, "una labor callada que deja poco espacio al protagonismo" y cuyos autores se esconden, en el mejor de los casos, detrás de unas siglas.
He trabajado en agencias de noticias durante la mayor parte de mi trayectoria profesional y comparto totalmente las reflexiones de mi ex compañera. Bienvenidos sean todos los premios que reconocen el trabajo de las agencias de prensa, magníficas escuelas de periodismo donde se forjan muchos de los que luego serán los primeros espadas de la profesión.
El otro galardonado en la categoría de mejor cronista parlamentario, Gonzalo López Alba, del diario Abc, dejó también algunas perlas en su breve discurso, al defender un periodismo "a pie de obra, alejado por completo de ese otro que ha sucumbido al goce narcisista y que encumbra a los charlatanes de vanidades, sofistas parlanchines y camaleones de la popularidad, especies tan bien remuneradas en los tiempos que corren".
López Alba dedicó su premio, entre otros, a sus compañeros de información parlamentaria, especialmente a aquellos "que hacen su trabajo con dignidad, a pesar de malvivir encadenados a contratos temporales y sueldos mileuristas, pues la precariedad laboral es la primera termita del periodismo".
Razón no le falta y es bueno que en estos foros tan notables se oigan voces que se atreven a denunciar la precariedad de la profesión y los males que la aquejan.
"La mayoría de los episodios más brutales que narro en El corazón helado no me los he inventado, pasaron de verdad. La novela es ficción porque los personajes no existen, pero casi todos los hechos concretos del pasado de los personajes son reales y están documentados".
"Siempre me he sentido comprometida con lo que escribo, porque eso es inevitable, pero en esta novela he sentido una responsabilidad mucho mayor".
"Acabar una novela te deja una sensación agridulce. Al terminar esta novela me sentí exhausta, muy vacía, pero también me he quedado muy enganchada, hasta el punto de que necesito escribir más sobre este periodo de nuestra Historia".
"Mi libro no es una novela sobre la historia de España ni sobre la Guerra Civil. Es una novela sobre el presente de España. No se trata tanto de contar lo que pasó, sino de contar cómo ahora reconstruimos sentimentalmente lo que pasó, cómo es de importante para nuestra vida y qué efecto tiene en nuestro carácter moral y sentimental".
Son reflexiones de Almudena Grandes sobre su último libro, El corazón helado(Tusquets Editores) contenidas en una entrevista publicada en el número de junio de la revista Tribuna, órgano de expresión de la Federación de Servicios y Administraciones Públicas (FSAP) de CCOO.
La primera vez que vi ese álbum fue en el escaparate de una librería de mi barrio. Yo tendría unos diez o doce años y siempre que pasaba por allí me quedaba embelesado. Me llamaban la atención esos cuatro militares psicodélicos, con esos uniformes de colores extremadamente ácidos, propios de un Ejército de Salvación que sólo utilizara como munición proyectiles de calibre lisérgico.
Allí estaban ellos, junto a sus figuras de cera –ya entonces parecían reflejar un pasado muy lejano- y a otros cincuenta personajes que componían su particular universo. Yo apenas conocía alguno de ellos: Karl Marx, Marilyn Monroe, Edgar Allan Poe, Bob Dylan, Johnny Weissmuller, Marlene Dietrich, Marlon Brando…
Aquel disco permaneció en el escaparate varios meses y siempre que podía iba a verlo. Me sugería muchas cosas, me parecía una obra de arte e imaginaba –yo entonces no tenía equipo de música- que el disco que contenía en su interior debía sonar a música celestial.
Tuvieron que pasar algunos años para que mi intuición se viera confirmada. Hoy se celebra el 40 aniversario de su publicación y ese disco es una de las piezas más valiosas de mi colección de vinilos. El álbum conceptual que cambió todo, con permiso del Pet Sounds, de los Beach Boys.
Lo habré escuchado centenares de veces y sigo disfrutando de su música y de la portada que diseñó en su día Peter Blake. Fue el primer álbum que incluyó las letras de las canciones impresas, el primero que tenía tapas desplegables y recortables en el interior. Hasta pensaron en incluir lápices y chapas, pero hubo dificultades técnicas que impidieron que los compradores recibieran ese impagable material adicional.
Hoy volveré a escucharlo otra vez, desde la primera canción del Sargento Pimienta y su banda de corazones solitarios hasta esa insuperable y subyugante composición de A day in the life.
Si quieres conocer a todos los personajes de la portada del disco pincha aquí. Sólo tienes que posar el ratón sobre el elegido y hacer click.
Y si quieres escuchar la primera canción del disco y, de paso, recordar la película Yellow Submarine, abajo puedes hacerlo. Que lo disfrutes
Francisco Frechoso, redactor jefe de El Mundo, fue colaborador de la tertulia de 'La mirada crítica', de Telecinco, durante cuatro años. En su periódico cobraba un complemento salarial de dedicación exclusiva, pero eso no le impedía participar en el espacio televisivo, al igual que ocurría con otros compañeros suyos.
Al día siguiente de la huelga general de 2002, Frechoso intervino en la tertulia y se mostró crítico con su diario, al que acusó de desinformar sobre la incidencia de la huelga en la redacción. Dijo también que se sentía avergonzado por el hecho de que la policía tuviera que cargar con ejemplares de El Mundo para llevarlos a sus lugares de distribución.
Un mes más tarde, Pedro J. Ramírez decidió que los redactores que quisieran participar en tertulias de otros medios deberían tener una autorización del periódico. Frechoso vio rechazada su solicitud con el argumento de que "no sería beneficioso para los interes del periódico", pero otros compañeros suyos sí recibieron el permiso.
Frechoso recurrió a la vía judicial y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dio la razón a la empresa, reconociendo su facultad de exigir a los periodistas que se ajustasen a su línea editorial. Ahora, el Tribunal Constitucional ha fallado a favor de Frechoso y ha sentenciado que las facultades organizativas y directivas de la empresa no pueden dañar un derecho fundamental como es el de la libertad de expresión.
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo..."
Así empieza Cien años de soledad, uno de los libros imprescindibles en mi biblioteca personal. Hoy cumplí el ritual de ir a la Feria del Libro de Madrid, para hartarme de gente y de ver los mismos libros en las mismas casetas de siempre.
Sin embargo, hoy la dediqué bastante menos tiempo del habitual. Fui al mediodía al Parque de El Retiro, di un paseo en barca con la peque y recorrí un breve tramo de la feria. Me detuve en la caseta de la Real Academia de la Lengua y compré la cuidada edición que ha publicado con motivo de los 80 años del autor y los 40 de la genial obra de Gabo.
La leí hace unos 25 años y pienso releerla ahora, revisada y mejorada por el autor, y acompañada de un interesante glosario, un árbol genealógico de los Buendía y varias semblanzas de Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Álvaro Mutis. Todo por menos de 9 euros. Un buen motivo para ir a la feria.