
Camaleónico y consumado experto en las técnicas de infiltración, Wallraff se apropiaba de identidades ajenas para para adentrarse en ámbitos que, de otra manera, eran inexpugnables. Ese periodismo encubierto, como lo han calificado algunos, le permitía investigar y denunciar los abusos de poder, las explotaciones laborales o los comportamientos xenófobos.
Ahora ha publicado, a punto de cumplir 67 años, "Con los perdedores del mejor de los mundos" (Anagrama), un libro que contiene ocho reportajes en los que el autor muestra "el lado oscuro de la opulencia y el hedonismo compulsivo", según informa la editorial. Una lectura interesante.